Incertidumbre, Sociedad y Oportunidad

La nueva versión del coronavirus, COVID-19 ha provocado una incertidumbre social sin precedentes, en el ámbito científico, político y cultural. Aunque en el mes de enero de 2019 unos virólogos chinos publicaron en una investigación en Viruses[1] que habría un brote de Coronavirus, recién a fines de diciembre de 2019 se activó la alarma en Wuhan, pero fue silenciada,  al médico Li Wenliang de 34 años, que alertó por la presencia de “un maleante”, le hicieron firmar una declaración para que no perturbase el orden social, un mes después, muere a causa de la enfermedad.[2] Los otros integrantes más conocidos de esta familia de maleantes son los coronavirus SARS (síndrome respiratorio agudo severo) y el MERS (síndrome respiratorio de medio oriente), todos, cargan sobre si un frondoso prontuario de muertes.

Por Luis Alberto González

Como el estado de incertidumbre y temor fue creciendo, y todavía sigue, muchos comenzaron a preguntarse ¿Por qué y cómo apareció el Virus? Algunas personas comenzaron a echarle la culpa a los chinos como la causa de todos los males. Circulan en las redes memes, videos y frases sugestivas, que solo alimentan la sinofobia, un sentimiento anti-chino. Aunque son de esperarse ciertas conductas sociales que se repiten en situaciones de crisis, donde el extranjero se convierte en la causa de la inseguridad, del desempleo y a veces, hasta sospechoso de terrorismo. No faltan aquellos que buscan razones para culpar a los animales, en este caso a los murciélagos, sin embargo, todos los animales son huéspedes de cualquier virus. Algunas posturas agitan distintas teorías de conspiración, que a esta altura, es difícil sostener, por la simple razón de que la presencia global de la pandemia, deja pocos países sin afectar.[3] Y por supuesto, no faltan las posturas que buscan las causas en las tecnologías, sobre todo el desarrollo del 5G. Buscar la respuesta a la pregunta de ¿Por qué pasan las cosas?... es un ejercicio de la voluntad humana, y es muy saludable. La postura que más prevalece con sus matices es: que el problema es originado por el “modelo liberal descontrolado, la deforestación, la urbanización y la industrialización desenfrenadas, y así ofrecimos a esos microbios los medios para llegar hasta el cuerpo humano y adaptarse”.[4]  

La mutación y la adaptación constantes son los mecanismos de supervivencia del mundo microbiano[5]. En este contexto, el 30 de enero, el Director General de la OMS alegó, “Es la hora de la acción, no del miedo. La hora de la ciencia, no de los rumores. La hora de la solidaridad, no de los estigmas[6]

Las posibilidades de cada país para enfrentar la pandemia dependen de la decisión política, del perfil sociocultural, del sistema de salud y de su economía entre otros. No podemos compararnos con los países asiáticos, por su característica política y sociocultural, con la cual se puede coincidir o no, pero le dio resultado en la lucha contra el COVID-19. Casi no existe la ley de privacidad, en Asia impera el colectivismo, con el control digital de 200 millones de cámaras, los médicos y el estado en general, enfrentó al coronavirus, con la vigilancia digital, los big data resultaron más eficaces que los cierres de fronteras.[7] Cuando las cámaras inteligentes detectan a personas con temperaturas con posibles síntomas, a la salida del subte, en la estación del tren o en las avenidas, a través del “corona-app”, las personas que iban sentada en el mismo vagón o las que viven en el mismo edificio, reciben en su celular una notificación automática para que tomen medidas de prevención.[8] La crítica a este esquema es que se está pasando de una “vigilancia sobre la piel” a una “vigilancia bajo la piel”, y en el futuro, los estados lo compren, y apliquen una vigilancia totalitaria para un gobierno totalitario, en perjuicio de la formación y participación ciudadana.[9] 

Ante la situación de pandemia, también muchos se preguntan ¿Para qué nos pasa esto? ¿Qué podemos aprender? El temor, la incertidumbre saca lo peor y lo mejor de una sociedad. Nos revela lo que somos en realidad y no lo que creíamos que éramos: por ejemplo en la intención de algunos líderes de poner la economía por sobre las personas, en especial sobre las más vulnerables. Pero esta crisis también está sacando lo mejor de nosotros: se pone de relevante la cooperación científica para la salud pública global, los chinos, apenas descubrieron la secuencia del desarrollo del virus, lo compartieron con sus colegas internacionales; se generan medidas humanitarias locales, nacionales e internacional antes nunca visto; nos admira la decisión de los gobernantes de privilegiar, por el momento, la salud pública al desarrollo económico. Nos dimos cuenta lo importante que son los científicos, los profesionales de la salud y las fuerzas de seguridad cuando cuidan a las personas. El valor que tienen nuestros niños y niñas, como así también nuestros mayores y acianos “portadores de la sabiduría colectiva de nuestras sociedades”[10].    

Es muy contundente la afirmación de filósofo Dussel, “Es la Naturaleza la que hoy nos interpela: ¡O me respetas o te aniquilo! Se manifiesta como un signo del final de la Modernidad y como anuncio de una nueva Edad del Mundo, posterior a esta civilización soberbia moderna que se ha tornado suicida”.[11] Por lo tanto, el desafío es pensar y planificar una sociedad/país pos-coronavirus, con objetivos a corto, mediano y largo plazo. Para ello podría ser necesaria una estrategia de cooperación regional de salud, como lo planteó en su momento la UNASUR Salud, donde uno de los ejes, fue establecer un “escudo epidemiológico”[12]. Otras medidas podrían ser, establecer acuerdos nacionales e internacionales para el cuidado y la protección de la naturaleza. Como así también, un plan estratégico trimembrado, donde la economía, la salud y la educación se potencien mutuamente para un crecimiento armónico del país, que involucre a todos los sectores sociales.  

Es la oportunidad de redireccionar nuestras búsquedas, establecer nuevos propósitos y hacernos preguntas sobre aquello que orienta las acciones personales y colectivas, para ampliar nuestra conciencia social.  

Posadas, miércoles 8 de abril de 2020

Luis Alberto González

Miembro de la CPPT - Misiones

 

[1] https://www.researchgate.net/publication/331492838_Bat_Coronaviruses_in_China, 20/03/2020.

[2] Cuando las alarmas no sonaron, Le Monde diplomatique, Dossier, pág.22, Edición 249, Marzo 2020.

[3] “Más de 150 países y territorios todavía contabilizan menos de 100 casos”, OMS, 25/03/2020.

[4] SHAH Sonia, Regalos envenenados, Le Monde diplomatique, Dossier, pág.24, Edición 249, Marzo 2020.

[5] SALVATIERRA Carina, El coronavirus y las otras pandemias que asolaron al mundo, https://www.economis.com.ar/el-coronavirus-y-las-otras-pandemias-que-asolaron-al-mundo, 20/03/2020.

[6] https://www.who.int/es/dg/speeches/detail/who-director-general-s-statement-on-ihr-emergency-committee-on-novel-coronavirus-(2019-ncov). 29/03/2020.

[7] Byung-Chul Han, La Emergencia Viral y el mundo del mañana. https://elpais.com/ideas/2020-03-21/la-emergencia-viral-y-el-mundo-de-manana-byung-chul-han-el-filosofo-surcoreano-que-piensa-desde-berlin.html?fbclid=IwAR3cm4Pl1uS7edkbrTLMRnBpVT6PZYCiV1uco_Hxpsdkrcik0V73kBHguU0, 29/03/2020.

[8] https://cincodias.elpais.com/cincodias/2020/02/12/lifestyle/1581515640_220725.html, 29/03/2020.

[9] Yuval Noah Arari, the world after coronavirus | Free to read, https://www.ft.com/content/19d90308-6858-11ea-a3c9-1fe6fedcca75, 29/03/2020.

[10] OMS, 25 de marzo 2020.

[11] DUSSEL Enrique, https://viajederetornosigloxxi.blogspot.com/2020/04/cuando-la-naturaleza-jaquea1-la.html?m=1&fbclid=IwAR3gqXRi8FzEIcJ4xILyq9tVolo2oFFDbRb9A_YJAuHRrttNZSBdVwMvmWg,7/04/2020.

[12] https://unasur.webcindario.com/salud.html, 30/03/2020.

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